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Bien pudo ser un día este hotel, cuando se construyó, aquella posada de mineros del siglo XIX. Hoy, cuidadosamente restaurado, Posada de las Minas da nombre a un hermoso alojamiento de ocho habitaciones para viajeros amantes de la quietud y de lo auténtico. Colección de artesanías de orígenes diversos, espléndido jardín de cactus, bar, patios floridos, conforman un espacio lleno de encanto y detalles desde donde poder comenzar un pequeño viaje a la historia de la región en un entorno mágico.