Dos mansiones coloniales con más de 200 años dan nombre y asiento a este hotel que en 2004 inició su andadura con vocación de refinamiento y alto confort. Establecimiento de autor, la huella de sus arquitectos e interioristas está presente en la estudiada distribución de los espacios y en el cuidado de los materiales y ambientes. El equilibrio entre lo colonial y lo contemporáneo se muestra en la ornamentación y en todas las estancias que -distribuidas en tres plantas- se coronan por una magnífica terraza. En su restaurante se puede degustar comida fusión en una ambiente agradable y tranquilo.